Tributo a Héctor Lavoe
Tributo a Hector Lavoe
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Tributo a Hector Lavoe
 Esta es la página del TRIBUTO A HÉCTOR LAVOE. Nuestro fin es mantener viva su música para que las nuevas generaciones conozcan al más grande talento natural de la historia de la Salsa. Héctor nació en Ponce, Puerto Rico. Nosotros estamos en Argentina. Desde aquí, un abrazo al mundo.    

                                                

        BIOGRAFÍA DE HÉCTOR LAVOE

               
       
1963 1964 1965 1966

1968

1969 1970 1971
1972 1973 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983
1984 1985 1986 1987 1989 1990 1991 1992 1993 2002    
                                       Tributo a Héctor Lavoe1946
El 30 de Septiembre nace en la barriada de Ponce, Puerto Rico, Héctor Juan Pérez Martínez, uno de los 8 hijos de Francisca “Panchita” Martínez, y Luis Pérez .Se crió rodeado de música. Su abuelo Juan Martínez cantaba , siendo un excelente improvisador, quien se trenzaba en disputas de verso compuesto libre con otros trovadores, habilidad que heredó Héctor, y que fue su sello artístico. Su tío tocaba el tres, su padre cantaba y tocaba la guitarra en tríos , y su madre también cantaba. Fue llamado “el cantante de los cantantes”, “el bad boy de la salsa”, “el jibarito de Ponce”,  “el sonero de los soneros”, y “el rey de la puntualidad”.  El se llamaba a sí mismo:“el hombre que canta hasta debajo del agua”. Nunca en toda su vida exhibió aires de arrogancia y continuó siendo humilde a lo largo de toda su vida. SUBIR

1949
Teniendo Héctor tres años de edad, su madre muere de tuberculosis. Una muerte que lamentó toda su vida.
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1956
A la edad de 10 años, asiste obligado por su padre a la escuela de música a tomar clases de saxo y trombón, pero sin que su padre lo sepa, deja de asistir a las clases, ya que no deseaba tocar ningún instrumento, y en cambio prefería escaparse al mar con sus amigos.
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1959
A los 13 años de edad, arma con unos amigos una banda de 10 músicos, con la que empieza a cantar en clubes nocturnos, donde gana 18 dólares por noche. Buen dinero para esa época, y para un niño de su edad.Gozaba de una dicción clara, y un gran virtuosismo en la improvisación.
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1963
El 3 de Mayo, a los 17 años decide ir a probar suerte a Nueva York, impulsado por  las dificultades económicas de la familia.Allí ya estaba viviendo su hermana Priscila, la cual le da alojamiento en su casa del Bronx . Su padre se opone firmemente a la decisión de Héctor por miedo a lo que pudiese ocurrirle, ya que otro de sus hijos había muerto en Nueva York por causa de una sobredosis de drogas. Fue terminante con Héctor: “Si te vas, olvídate de que tienes un padre”, posición que continuó manteniendo por muchísimos años, aún siendo ya Héctor un cantante reconocido internacionalmente. El plan de Héctor en ese momento no era triunfar como músico, sino que, encandilado por el “sueño americano”, quería trabajar de cualquier cosa, convertirse en un importante empresario, y volver a Puerto Rico con una buena posición “para que su padre se sintiera orgulloso de él”.

Al llegar a Manhattan, se choca con la cruda realidad. Casas pobres, basura amontonada por las calles, y todo tipo de necesidades, era la realidad del latino residente en Estados Unidos. Su amigo de la infancia Roberto García, lo invita a un ensayo de un grupo, y Héctor le hace algunas correcciones al cantante, que en ese momento estaba ensayando el tema “Tus ojos”. Es invitado a que cante en ese momento la canción, y sorprende al director, logrando así su primer contrato en Nueva York.
Decía Héctor refiriéndose a esa época:“Cuando yo tenía 17 años en 1963, Los Beatles estaban en el despegue y yo, en Puerto Rico escuchaba los conjuntos soneros y orquestas charangueras en las emisoras de Cuba, en parte eso hizo que me decidiera a marchar a New York, para encontrarme con músicos cubanos“.  
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1964
A los 18 años, consigue otro trabajo como corista y maraquero en algunas orquestas, y comienza a cantar con la orquesta “New Yorkers” .
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1965
Hector Pérez graba con la orquesta “New Yorkers” el tema “Esta de Bala”. Entra como corista en la orquesta de “Kako and his All Stars”. Conoce a Johnny Pacheco, quien tenía en ese momento una importante orquesta, y le hace reemplazos a su cantante durante un par de semanas. En ese momento, Johnny Pacheco estaba formando, en sociedad con el abogado Jerry Masucci, un nuevo sello discográfico llamado “Fania Records”. The Beatles en ese momento editaban “Help”, aparecía “Sandro, y Los de fuego”.
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1966
Héctor tiene 20 años. Johnny Pacheco, estaba en ese momento produciendo un disco a la banda de un joven trombonista newyorkino del Bronx, de familia latina, de menor edad que Héctor, llamado Willie Colon (Willie no hablaba castellano, y Héctor casi no hablaba inglés), que tocaba mayormente Latin Jazz, y al que los músicos profesionales consideraban un niño con sonido malo. La banda de Willie , en ese momento no sonaba demasiado bien, y su cantante dejaba mucho que desear. Pacheco le pone como condición a Willie, que para editar su disco, debía cambiar al cantante y reemplazarlo por Héctor. La idea de la compañía, era mezclar el estilo “jíbaro” auténtico que tenía el timbre de voz de Héctor, con lo que estaba experimentando musicalmente Willie, un latino que había mamado el Jazz newyorkino. Su estilo campesino de cantar, podía dar autenticidad a sus canciones. Daba la sensación de haber caminado las calles a las que les cantaba, de haber transitado los bares más ordinarios del barrio boricua. Las canciones cantadas por él, eran adornadas con un amplio refranero popular y un vocabulario típico de la calle. Como imagen , explotaron el aspecto de pandilleros de bajos fondos que estos traían. Se le creó a Willie Colon una imagen de delincuente, de un incivil pandillero. Querían que ellos fueran el retrato de la vida de los puertoriqueños que emigraron a Estados Unidos con la ilusión de reinventar sus vidas, y en su lugar hallaron un mundo de violencia, marginación y desigualdades. Graban juntos el primer LP del dúo, llamado “El malo”. Héctor es bautizado por el productor Arturo Francis, como “Héctor Lavoe” (“la voz”, en francés), inspirado en el apodo artístico del famoso cantante puertoriqueño Felipe “La voz” Rodriguez. Los arreglos musicales de Willie, trastocaron los patrones rítmicos de la música que se venía escuchando hasta el momento. Unieron el conocimiento musical de Willie, con el apego de Héctor a las melodías de la canción tradicional boricua, quien además poseía un gran carisma y una sonrisa permanente. Durante los descansos en las presentaciones, se mezclaba con la audiencia firmando autógrafos, haciendo chistes, y manteniendo una gran conexión con el público con la sencillez que siempre lo caracterizó. En el circuito salsero de Nueva York, la banda fue conocida como “The bad boys”. Cuenta Willie Colon al respecto: “ Cuando me ofrecieron grabar para el sello Fania, no lo creí. Cuando conocí a  Johnny Pacheco, lo primero que me dijo fue: hay que buscarte un cantante... Yo en ese momento tocaba en el Club de la Legión Americana, en la 162 y Prospect Avenue, y en el piso de arriba, el Ponce Social Club, tocaba otra orquesta: The New Yorkers. Ellos tenían un cantante jovencito, jincho, feo y flaco. Se llamaba Hector Juan Perez Martínez. Fui con Pacheco a ofrecerle que grabara con nosotros ese primer disco. Para mí era duro, porque mi cantante llevaba años conmigo. Lo peor fue que Héctor me contestó bien guapetón: Yo no quiero grabar contigo, man... Ustedes están bien, bien flojos. ¿Por qué se negó?. Con el tiempo me dijo, despechado, que fue porque en aquel momento no le había ofrecido entrar en la orquesta, sólo grabar. Hector y yo entendimos que nuestro junte fue algo necesario y natural. Rápidamente empezamos a viajar, y en Panamá le agarré la maña al tamborito y la música Panameña. Y él la explotó al máximo. El tipo era un genio. Su magia era su malicia. Era un payaso, y a los fans les gustan los charlatanes.Era un showman. Se subía al escenario a lucirse. Imitaba a Gardel, y a Felipe Rodríguez. Yo no hubiese sido tan famoso sin él. Héctor me hizo entender el sentimiento jíbaro. Entre nosotros se daba un proceso creativo bien orgánico. Ensayábamos en la sala de casa. Cuando acabábamos, nos íbamos a la cocina a comer, le daba una melodía, y él le improvisaba las letras. A Rubén Blades, mi segundo cantante, lo conocí una noche de 1974. El era el cantante de “Los maléficos”. Era un chamaco que recién llegaba de Panamá. Se me acercó diciéndome que quería trabajar conmigo. Le dije que ya teníamos a Héctor. Fue insistente. Me decía que tenía muchas canciones escritas, pero no le presté atención porque no me impresionó. Al cantar, imitaba a Cheo Feliciano, como otros. Pero fue insistente. En un baile del New York Casino, Héctor lo hizo subir a hacer coros. Esa noche hablamos. No tenía dónde dormir y se quedó en mi casa un tiempo.

 Aunque Lavoe no fue en sentido estricto un compositor, al examinar su discografía encontramos 20 temas como coautor junto con Willie Colon, y otros cinco como autor pleno (uno de ellos es su autoreferencial “La fama”).
Este año, en el “Red Garter”, situado en el barrio bohemio de Nueva York, se realiza el primer concierto de “Estrellas de la Fania” ( Lavoe, en su constante tono burlón,  se reía de esta denominación, diciendo : “demasiadas estrellas para poco firmamento”) , y Willie y Héctor son invitados a participar por la aceptación que ya estaban teniendo.
Allí Héctor conoce a Carmen Castro, futura madre de su primer hijo, y a Nilda “Puchi” Román, futura madre de su segundo hijo.
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1968
Héctor tiene 22 años. Aparece en el mercado el segundo disco de Willie Colon y Hector Lavoe, titulado “The Hustler”. La tapa del disco sigue explotando su imagen de “Chicos de barriada”.

El 30 de Octubre nace José Alberto Perez, hijo de la unión de Hector Lavoe con Carmen Castro. No convive con la madre de su hijo porque ya en ese momento no tenían una buena relación. El mismo día del bautismo de su hijo, Héctor recibe el llamado telefónico de Puchi (que ya tenía una hija de una relación anterior) avisándole que está embarazada, y decide casarse con ella. El embarazo era mentira, y su hijo nace un año después de su casamiento.
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1969
Se casa con Nilda “Puchi” Román. El 25 de Septiembre nace Héctor Perez Jr. “Hectito”, de su matrimonio con Puchi. Héctor le da su apellido a la hija de ella . Puchi, con un muy fuerte carácter, se encargó de que Lavoe mantuviera una relación mínima con Carmen y su primer hijo.
Lanzan el tercer disco, llamado “Guisando”. Las letras de las canciones siguen reiterando su procedencia popular. Héctor era muy mal hablado, y en sus improvisaciones utilizaba muchas frases con doble intención. A la gente eso le encantaba. En el escenario era tan grande su carisma, y tan humilde era en el trato con la gente, que sus fanáticos lo adoraban. Héctor podía insultar a la madre de todo el mundo, que el mundo se reía. Lavoe era un hombre simple, sencillo pero a la vez complejo. Un ser incapaz de destruir, pero capaz de autodestruirse.Y así lo hizo, sin que nadie lo pudiera evitar. De acuerdo al testimonio del propio Hector Lavoe, su adicción a las drogas comenzó en una fiesta privada, donde había un sopero de sustancias prohibidas en la mesa. Tanto se enamoró de la heroína que comenzó a usarla continuamente. El cantante Ismael Miranda, quien en la película “El cantante”interpreta el papel de padre de Lavoe, fue quien le dio a probar a Héctor el primer cigarrillo de marihuana en su juventud. Era la época del hippismo, el “Flower Power”, y las experiencias con el LSD. The Beatles en ese momento lanzaban al mercado “Yellow Submarine”.La explosión mundial que significaba The Beatles, convertía la salsa en el único referente a las raíces latinas. SUBIR

1970
Hector tiene 24 años. Aumentan los desordenes entre Hector y la banda de Willie. Lavoe ya estaba rodeado de fama, dinero y vicios. Su nuevo disco “Cosa Nuestra”, incluye el bolero “Ausencia”, y comienza su acercamiento a la santería afrocubana con “Sangrigorda”. Famoso por llegar tarde a sus compromisos, solía decir : “Yo no llego tarde, el público llega muy temprano”.
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1971
Sale al Mercado el disco “ The Big Break”, cuya carátula es un pedido de captura del FBI, con fotos y huellas dactilares tan auténtico, que el FBI sacó los discos del mercado, pero ya se había vendido lo esperado.

El 26 de Agosto, Hector es invitado a la segunda reunión de “Estrellas de la Fania”, y aparece en cine en “Our latin Thing” (concierto en vivo). Edita el primer disco de salsa para Navidad “Asalto Navideño”, récord de ventas en Puerto Rico y Sud América. The Beatles ya habían anunciado su disolución. 
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1972
Héctor tiene 26 años. Aumenta la popularidad de Héctor y su irresponsabilidad con la banda de Willie Colon. Empieza a llegar tarde a las presentaciones. Editan el disco “El juicio”.
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1973
Se empieza a rumorear en el medio salsero la separación de Willie Colon y Hector Lavoe. Se edita el disco “Lo mato... si no compra este LP”, donde recrean la situación de inseguridad de dos calles del viejo San Juan en la canción “Calle Luna, Calle Sol”. Graban “Día de suerte”, una autoconfesión de la infancia y adolescencia de Lavoe.

La situación de adicción de Hector, hace que Colon decida disolver la banda, y se dedique a producir discos para Fania Records. Recomienda a Héctor que arme su propia banda, le ofrece sus músicos, y continúa siendo el productor discográfico de Lavoe. Le tenía afecto a Hector, pero no soportaba la convivencia con éste. Este hecho coincide con la nueva estrategia del sello Fania Records de lanzar a los cantantes de las bandas de mayor éxito como solistas. Héctor llegaba muy tarde a sus presentaciones, y el público lo esperaba con paciencia. Subía a escena, y al verlo la gente se olvidaba del plantón. Héctor los hacía reir, y siempre les inventaba una excusa de por qué había llegado tarde. Desde contarles que su perro se había comido las llaves del auto, a decirles que llegando al Madison Squiare Garden una vaca atravesada en la calle no lo dejaba pasar. El público se reía con él. Una vez, antes de entrar al escenario, se quitó un zapato y entró corriendo moviendo el zapato como un volante, y le dijo a la gente que le habían robado el auto. SUBIR

1974
Hector tiene 28 años. Aconsejado por Willie, continúa su carrera al frente de su propia orquesta, siendo acompañado por los músicos de Willie Colon. Durante este año, Lavoe organiza la gira más extensa de las “Estrellas de la Fania” por todos los Estados Unidos.
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1975
Sale una producción de Willie Colon, llamado “ The good, the bad, and the ugly”, con Lavoe en la tapa imitando el western de Hollywood, donde también aparecen cantando Ruben Blades y Willie Colon.

Sale a la venta el primer disco solista de Hector Lavoe: “La voz”, donde se destaca una salsa gregoriana : “El todopoderoso” , una canción con letra de tono religioso.
El director Musical de Fania All Stars, Johnny Pacheco, compone para Lavoe el éxito “Mi gente”, registrado en el Concierto de la Fania en el Coliseo Roberto Clemente, y en la película “Salsa”.
La Fania y Lavoe viajan a Zaire (Africa), donde tiene un encuentro con la “Santería”, que era la religión adoptada por los esclavos a llegar a la nueva tierra, y esto lo mantiene un tiempo alejado de las drogas.
Durante las giras con La Fania, ya sea en Venezuela, Panamá, Miami o Nueva York, el público hacía largas filas frente a su cuarto del hotel para conseguir su firma, o simplemente estrecharlo y saludarlo. Hector era muy afecto a los niños. Se notaba su trato especial hacia ellos. Sus compañeros de La Fania, cuentan que Héctor siempre estaba de broma, tratando de que se rieran. En las giras de All Stars, habían grandes duelos de egos, ya que todos ellos eran artistas importantes, y todos estaban pendientes de a quién habían aplaudido más, y esto a veces traía problemas. Ismael Miranda y Héctor Lavoe, se encargaban de apaciguar los ánimos. Por ejemplo, cada vez que durante una gira alguno se quedaba dormido, Héctor tomaba los maquillajes de Celia Cruz y mientras dormían los maquillaba como mujeres.
En esta época, antes de que Héctor editara el disco “La voz”, se hablaba de que Héctor ya no podía cantar, que ya no era “la voz del pueblo, y de su gente”, como él decía. A raíz de estas habladurías, es que Héctor graba “La voz”:... Oye... llegó el que no esperaban...Soy la voz, que dieron muerta ... que grita cuando hay silencio... por eso todos los días, yo canto por no llorar...”.
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1976
Hector tiene 30 años. Sale a la venta su segundo disco solista : “De ti depende”. En este disco está su éxito “Periódico de ayer”. Ya es considerado el mejor cantante puertoriqueño de salsa en Nueva York. Participa en el “Homenaje de la Fania a Tito Curet”, donde canta “ Dime cuando”.
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1977
En Abril sufre un fuerte ataque de depresión que lo aleja de los escenarios. Corta la gira y se somete a un tratamiento por su adicción a las drogas. Había perdido conciencia de identidad, y ubicación en espacio y tiempo. Algunos alegaban que había perdido la voz, y otros que era víctima de un “trabajo” de brujería. Sus músicos hoy cuentan que Lavoe no resistía la exigencia de hacer hasta tres presentaciones diarias los siete días de la semana. Que estaba muy flaquito y no tenía fuerzas ni para levantarse de la cama. Que muchas veces quería suspender el show, pero sus promotores decían que era una pérdida de dinero muy grande, y entonces ordenaban : “ No importa...inyéctalo , y que cante”. Y esto lo iba hundiendo a Héctor cada vez más. Lo tenían a mal traer sus problemas matrimoniales, la disquera que le debía dinero, y el hecho de no poder hablar con su hijo mayor.

Nuevamente recurre a la Santería. Usaba los collares que identificaban a sus Orishas, y no permitía que nadie se los tocara. De esa fé, nacieron los temas “Rompe Saraguey”, y “Songorocosongo”. Cuenta uno de sus promotores: “ El Coliseo de Buenaventura, en Colombia era un hervidero de gente que pugnaba por entrar. En el camerino, Hector me pidió con urgencia unas rosas blancas. Antes de salir a escena, quería hacerle una ofrenda a Changó, la deidad Africana que lo protegía.Siempre portaba en el cuello un collar de cuentas rojas. Como pude, hice conseguir las flores y Lavoe las puso en tres botellas vacías, a manera de floreros. Ahí rezó, y en minutos corrió al escenario donde ya su orquesta empezaba a tocar Calle Luna, calle Sol. Mientras cantaba, se escuchó un ruido como de temblor de tierra. Había habido sobreventa de entradas, y los organizadores ordenaron cerrar las puertas porque ya no había capacidad. Los nativos que no habían podido entrar, pero habían pagado su entrada, corrieron con un tronco de árbol y cargaron contra la puerta del Coliseo, como los Viquingos . Con la puerta abierta, todo Buenaventura estuvo allí coreando a la orquesta. Irreverente como siempre en sus presentaciones, cada vez que lo comparaban con un cantante bonito, respondía “yo no canto con faldas, sino con pantalones”, frase que incorporó al “soneo” de “El cantante”.
Retorna recuperado al ambiente musical con un impresionante concierto junto a Willie Colon, Ruben Blades y Oscar D’ León.
Inicia una importante etapa de presentaciones en el Club El Corso. Una noche, en Febrero,hizo una función especial para los niños lisiados de Puerto Rico. Entre los presentes, estaba Ruben Blades. Héctor invita a Ruben (que en ese momento ya era el cantante de la banda de Willie Colon) a subir a cantar con él, y Ruben, acompañado de su guitarra interpretó una balada llamada “El cantante”, que dijo haber escrito basado en su conocimiento de la personalidad de Hector Lavoe. En realidad, el sello La Fania le había encargado a Ruben Blades que le compusiera un superéxito a Lavoe, y como de costumbre, le escribieron una letra que sonara autoreferencial. En Diciembre de este año, Hector entra en el estudio de grabación a producir junto a Willie Colon el disco “ Comedia”, con Lavoe en la tapa disfrazado de Chaplin, y donde incluye el tema “El cantante”, con nuevos arreglos de Willie Colon. Años más tarde, después de su muerte, en un reportaje Rubén Blades dijo: “ Héctor siempre hacía reír a todos, pero él era muy triste. Siempre se sentía solo. Nunca entendió cuánto lo queríamos todos”. Cuentan los músicos, que Héctor nunca tuvo demasiado acercamiento con Rubén Blades, porque lo veía denasiado intelectual. Realiza una gira por Venezuela y Colombia, y en Caracas es invitado a participar en un comercial antidrogadicción. Participa de muy buena gana en esta campaña en contra de la marihuana, porque sabía el daño que provocaba en la gente. Pero sus promotores se opusieron a que siguiera  en ese tema, porque temían que se cayera la imagen que la gente se había hecho de él
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1978
El disco “Comedia” es disco de platino. En sus shows, Héctor  agradece a “sus panas” las cartas de aliento que le enviaron durante su tratamiento de reposo. Hector tiene 32 años. Viaja a Bogotá y Cali (Colombia). Deprimido nuevamente, comienza a hablar de suicidio, y un Santero le recomienda aislarse por un tiempo de todo y de todos. Meses más tarde, reapareció fuerte, seguro, y libre de drogas, para recaer nuevamente.
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1979
Hector Lavoe y su “Orquesta de Nueva York”, se presenta seis veces por semana (algunas veces dos por noche), en el circuito de los clubes : El Corso, Hipocampo, Casino 14, Casa Blanca y River Side Plaza.

Viaja a La Habana, Cuba, con las Estrellas de la Fania. Consume grandes cantidades de drogas para soportar tantos compromisos. Hector hacía lo posible por dejar la heroína, pero la depresión le ganaba. Cierta vez estuvo en casa de un amigo buscando un hombre de seis pulgadas de tamaño, porque, según él, andaba con una ametralladora, listo para matarlo.
Héctor LaVoe estuvo en La Habana con la orquesta Fania All Stars, entre los días del 2 al 4 de marzo de 1979, en el teatro Carlos Marx. El motivo fue exactamente un Encuentro Cuba-USA (Havana Jam), en el que se enfrentaron en un choque amistoso una selección de músicos de Cuba y de Estados Unidos. La Fania se presentó el primer día del evento, el 2 de marzo, una fecha para la historia. "Mucho me alegra de estar en Cuba, un país hermano de Puerto Rico", dijo Héctor Lavoe al público cubano.
Cuenta Johnny Pacheco con respecto a esa época: Te adelanto una anécdota de Lavoe que nadie sabe. Las Estrellas de Fania siempre quisieron ir a Cuba. Allá querían vernos. Pero en esa época sí que era prohibido ir; prácticamente imposible”. Luego de varios años intentándolo, Masucci logró que Columbia Records consiguiera los permisos del gobierno norteamericano y fletara un avión para llevarles a La Habana. Era el verano de 1979. “Llevamos a Ismael Quintana, Adalberto Santiago, Cheo Feliciano, Ray Barretto, Roberto Roena, Papo Lucca y la figura esperada, Héctor Lavoe, famoso en Cuba por su tema “ Mi gente”, cuenta y agrega que Columbia aprovechó la visita cultural para invitar a 25 artistas, entre ellos, los norteamericanos Billy Joel y Chris Christopherson.“Había muchas exigencias de seguridad para ir a Cuba. Se pasó lista y todo el mundo se montó en el avión. Pero cuando llegamos a La Habana, Héctor no aparecía. Nadie lo había visto en el avión. Era inexplicable. Muy extraño”. Los cubanos aclamaban a Lavoe. Desesperado, Pacheco buscó un valiente para interpretar ‘Mi gente’. “Ismael Quintana me dijo, ‘....yo me la aprendo...’, y esa tarde, la ensayamos”. El público llenó a capacidad el Teatro Carlos Marx. “¡Aquello quería estallar! Seis mil personas pedían a Lavoe y a ‘Mi gente’. Minutos antes de arrancar el número con Ismael, paramos el show: Héctor llegó vestido para cantar. Todos quedamos mudos. Claro que se robó el espectáculo, pero el gran misterio sigue siendo cómo logró volar a La Habana. ‘Ese es mi secreto’, me decía cada vez que le preguntaba. Toda la vida me lo pregunté. Cuando estaba muriendo le pedí que me lo dijera. ‘Pá..., me llevo el secreto conmigo’. Es uno de los misterios más grandes de mi vida”. SUBIR

1980
Hector tiene 34 años. El nuevo disco “El sabio” incluye otro canto santero: “Para Ochun”. Su figura de “jíbaro aguzao” pero amable, continuaba intacta. Se mostraba como era. Un ser ingenuo, enamorado de la música y de sus hijos. Con sentimientos nobles, amante de su patria, cuya prioridad era vivir el presente, en un infierno de drogas y desgracias familiares. La salsa en este año comienza a perder adeptos. A pesar de esto, y de ya tener su cuerpo minado por las drogas, Héctor sigue siendo la única figura del momento que le hacía contrapeso a la “Reina de la Rumba”, Celia Cruz.
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1981
El 1 de Enero, tocó con su banda en Colombia, en una fiesta en casa de Pablo Escobar, el jefe del Cartel de Medellín. Le pidieron que interpretara “El cantante”. Una vez terminada esta canción, le pidieron que lo hiciera de nuevo. Tuvo que volver a cantarla hasta diez veces seguidas. Cuando Héctor quiso dar por terminada la función, el anfitrión de la fiesta apuntó con su revólver en la cabeza de Héctor, y amenazó con matarlo si la función no continuaba hasta las seis de la mañana. Los guardaespaldas levantaron sus armas automáticas, e impidieron cualquier movimiento de los músicos.Larry Landa ( un empresario artístico muy ligado al mundo del narcotráfico), había arreglado un contrato hasta las dos de la mañana. Todos estaban cansados y ya se había pasado el tiempo. Les quitaron a los músicos sus pasaportes y los encerraron en una pequeña habitación de la finca. Después de un rato de estar encerrados, Lavoe descubre una pequeña ventana por la que podía salir. Lo intentó y se dio cuenta que daba al exterior de la casa. Los demás escaparon por la misma ventana.Huyeron a través de lo matorrales hasta una carretera, donde pararon un taxi. El taxista, al verlos tan mal trazados no los quería llevar. Al pedirles que le muestren el dinero para pagar el viaje, ninguno tenía nada encima. Héctor le dijo al taxista si los podía llevar, que le pagaban en el hotel, qué él era Héctor Lavoe, lo que el taxista no creía. Para demostrárselo, tuvo que hacer lo que le pidió el taxista: cantar “el cantante”. Al otro día, un desconocido los visitó en el hotel con un cheque, los pasaportes, unas disculpas, y los instrumentos.

Ese mismo año participa en otra producción de Las Estrellas de la Fania: “Latin Connection”
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1982
Hector tiene 36 años. Edita el disco “Qué sentimiento”. Trae una cancion que describe su persona: “Vagabundo”. Es la primera producción de Héctor para Fania. Agrega a las nuevas composiciones refranes jíbaros. Por eso en los escenarios era anunciado también como “el jibarito de Ponce”.

Realiza una nueva gira por Colombia. En Octubre de este año, se refugia en Cali por tres meses patrocinado por el empresario Larry Landa, en su discoteca Juan Pachanga, donde llegaba a hacer sus shows de madrugada., ya que los días se le fueron en rumba, licor y drogas . Llegó allí por César Agredo, quien se convirtió en empresario de artistas gracias a “traquetear” cocaína. Se hizo famoso con el seudónimo de Larry Landa, y terminó sus días sepultado en una cárcel de los Estados Unidos. Lo de Lavoe y Cali, se puede decir que fue “amor a primera vista”. Ya había estado allí en 1977, con la orquesta de Willie Colon, y regresó cada año, ya sea con su orquesta, o con las Estrellas de la Fania. En este año, Larry Landa le propone a Hector venir a Cali para desintoxicarse, y sin quererlo, lo trajo a la boca del lobo. Juan Pachanga, el bar que montó Landa en el barrio llamado Juanchito, fue el escenario donde  se dedicó a exorcisar sus penas, y entregarse a su gente, contando allí con banda propia, la “Juan Pachanga Charanga”. Cuentan quienes lo conocieron en esa época: “ Hector era depresivo y lloraba mucho.No le interesaba saber qué día era, ni qué mes, ni qué año”. Decía que su destino era cantarle a la vida, y morir de abandono. No tenía otra opción.Ese era su destino” .
Una vez, en un escenario montado frente a la Municipalidad de Cali, se olvidó la letra de “El cantante”, entonces comenzó a improvisar, se quitó la camisa, botó los zapatos, estuvo una hora improvisando y nunca pudo retomar la letra original. En una de sus noches de tristeza, dijo : “Vale, no quiero vivir más.... me voy a amarrar del cuello con el cordón de la persiana y me voy a colgar por la ventana hacia fuera”. Quedó pensando unos minutos y continuó : “ El problema es que si se rompe el cordel son quince pisos, y ahí sí me mato”. Tenía ese humor gracioso pero triste a la vez.
Cierta noche, “Juan Pachanga” estaba lleno a reventar. Discutió con el portero porque no lo dejaba entrar sin zapatos, y entonces dijo que no cantaba. Lo convencieron de que hiciera el show y respondió: “Voy a cantar, pero no voy a mirar a nadie”. Así lo hizo. Se sentó en el piso en medio del escenario, puso su cara en medio de las rodillas, y cantó así todo el espectáculo. Una vez, a la salida de Juan Pachanga, le quiso quemar el carro a Landa arrojándole fósforos porque no le quería dar “perico”. Con Larry Landa tenía fuertes altercados. Una noche, decía que Larry Landa lo quería matar, se vistió de negro, tomó un cuchillo y quería ir a matarlo antes de que Larry Landa lo matara a él. Decía “ Cuando un hombre va a matar a otro debe vestirse de negro”. Nadie le hacía caso porque estaban acostumbrados a los delirios de Héctor, pero por las dudas, para que no haga nada malo, lo convencieron de que se fuera a Nueva York. Después de mucho conversar lograron convencerlo y se tomó el avión a Nueva York. Al minuto de irse, llegó Larry Landa al hotel con una ametralladora. De verdad buscaba a Lavoe para matarlo.
Una vez, durante un concierto, Puchi , que había viajado de Nueva York a visitarlo, salió a bailar con alguien. Lavoe los vió desde el escenario, y le coreó al tipo “caliéntala tú, que ahora me la llevo yo”, y estuvo improvisando con ese estribillo toda la noche. Sus amigos de esa época dicen que hablando de mujeres, no era cierto que se la pasara con una y con otra. “Era extremadamente tímido...nunca lo ví bailando ni le conocí una novia. No era de lo que andaban persiguiendo mujeres. El se escapaba a la playa a fumar marihuana y a mirar la puesta del sol”. Lo describían como “flaco, lánguido, desgarbado, con unas gafas inmensas, cara de niño y siempre riendo.Daba la impresión de que sólo buscaba que el tiempo pasara para que su vida se fuera apagando de a poco”.
Los cronistas de espectáculos de Nueva York entregan a Lavoe el premio ACE a la excelencia por el LP “Qué sentimiento”.
Disco: Qué sentimiento -Tema: Lo dejé llorando, Soy vagabundo.
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1983
En Enero de este año, vuelve a Nueva York, pero siempre regresó a Cali. Visitas que se fueron convirtiendo en pesadillas para sus promotores. Se realiza el reencuentro discográfico de Willie Colon y Hector Lavoe con el disco “Vigilante”, en el que se encuentran sus éxitos “Triste y vacía” y “Juanito Alimaña”. En este año, en un show en “Le Jeune Road”, de Miami, debía comenzar el show, y Lavoe no aparecía por ningún lado. Lo encontraron en su habitación sentado en la cama mirando “Rambo”. Cuando se dio cuenta de que lo estaban buscando, corrió hacia el baño, se puso un chaleco, vació sobre su cabeza un frasco de colonia, salió corriendo hacia el ascensor, con quienes lo buscaban corriendo detrás de él para alcanzarlo, y entró como una tromba en el escenario. Debieron pagar al dueño del Hotel los daños en la habitación. Había dibujado en la pared con un marcador verde la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, con un letrero abajo que decía “Ampárame”.

Cierta vez, salieron Héctor y sus músicos en avión desde Nueva York, y la aeronave una vez en el aire estuvo a punto de irse a tierra. Bajaron nuevamente en el aeropuerto con una sola turbina. Sentados en el piso del aeropuerto, esperando una nueva aeronave, la orquesta armó un jolgorio, tocando percusión, y con Lavoe cantando “Aguanile”, mientras Puchi, hecha una fiera recorría el aeropuerto preguntando a qué hora les iban a dar un nuevo avión.
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1984
Hector tiene 38 años. En el Disco de Fania All Stars “Lo que pide la gente”, Johnny Pacheco incluye el tema de su autoría, cantado por Héctor “El rey de la puntualidad”, que habla de su incapacidad para llegar a tiempo a sus presentaciones, jugando con la frase típica de Lavoe: “Yo no llego tarde, es el público el que llega demasiado temprano”.

El sello indiscutible de Héctor era el momento en que improvisaba. Hablaba de sus problemas, y de los problemas de la gente de la calle. Cuando “soneaba”, decía cosas muy fuertes, y a veces en lenguaje poco ortodoxo para un escenario. Decían que cuando improvisaba, sacaba afuera toda la rabia que tenía contenida. Su compañía, no iba a perder oportunidad de promocionar esto, y convirtió las críticas en una campaña publicitaria. A partir de esto, la salsa de Lavoe comenzó a ser llamada “Salsa Brava”. Por este mismo tema, el 31 de Julio de este año,  al realizar un concierto en el Coliseo de Guayaquil, Ecuador, pasó cuatro días en la cárcel por ofensas a la moral. Una vez fuera, en su próximo concierto, dijo: “ Yo no soy como esos políticos que hablan chévere, y cuando bajan de la tarima dicen más malas palabras que yo”. Esta sinceridad hacía que el pueblo lo amara. En esta época, Héctor vivía muy angustiado por el distanciamiento entre sus hijos José Pérez y Hectito. Lavoe  era un padre muy cariñoso y conciliador, pero Puchi se había encargado de generar una disputa entre sus hijos, lo que lo hacía sufrir mucho. Sus músicos cuentan que Puchi tenía un carácter muy fuerte y dominante, y que le gritaba mucho a Héctor.
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1985
Luego de aislarse varios meses, Lavoe aparece con el disco “Reventó”, que incluye un tema de su autoría, que es una autoconfesión del estado de Hector: “La fama”. Su adicción va en aumento, formando ya parte del mito popular. Todo el mundo habla de sus penas personales y sus excesos, pero sus discos se siguen vendiendo y sus conciertos se llenan de público.
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1986
Héctor tiene 40 años. Pone su voz en el Tema “Isla del encanto”, de La Fania All Stars. Realiza un concierto con la Fania, y en el momento de sonear el tema “Mi gente”, Hector se extralimita en el uso de palabras impublicables. Y con cada “palabrota” el pueblo lo aplaudía cada vez más.

 Se presenta en Perú en el Ciclo “Gran Estelar” de la “Feria del hogar”. Los directivos de la Feria, a pesar del éxito asegurado,  estaban bastante angustiados por la leyenda negra que acompañaba a Lavoe. Sin embargo (al menos en Lima), amén de ser cordial como era su costumbre, Héctor se presentó a sus compromisos exacto y puntual. Se dice que esto fue debido al empresario Jorge Fernandez Macera, que lo había llevado a Perú y se ocupaba todo el tiempo de cuidar a su artista, inclusive de conseguirle ropa abrigada para sus presentaciones.
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1987
Es el año en que lo llaman “El cantante de los cantantes”, en la comparación con Tony Bennet, conocido como “The singer’s singer” , y donde comienzan sus mayores tragedias personales. Su casa de Nueva York, en el barrio de Queens se incendia por haberse quedado dormido con el cigarrillo encendido. Se salvan él y Puchi arrojándose por la ventana con un colchón, y se fractura un pie. Le llega la noticia de la muerte de su padre y del asesinato de su suegra en Puerto Rico, la cual recibe dieciséis puñaladas en un asalto. El 7 de Mayo, su hijo “Hectito”, de 17 años de edad es herido de muerte por un amigo mientras manipulaban una pistola.

La muerte de “su bebé”,  lo lleva al extremo de su adicción al alcohol y las drogas.
Se cree que es en este período cuando Lavoe adquiere el S.I.D.A. al manipular descuidadamente en una noche de rumba una jeringa infectada.
En esta etapa, aparece el último disco de Lavoe “Strikes Back”, donde se destaca el tema “Loco”, en una abierta manifestación de desahogo. La hermana de Héctor cuenta que aún enfermo de S.I.D.A., jamás habló de  ese tema con ella. Su hermana conocía de su enfermedad por  los médicos y los medios de comunicación, pero Héctor fingía estar bien, y aún en ese estado trataba de hacerla reír.
1988- Hector tiene 42 años. Sigue realizando presentaciones más espaciadas en Estados Unidos y Sudamérica. Su disco “Strickes Back” es nominado al Grammy. Graba su última canción con Fania All Stars : “Siento”.
El 25 de Junio, Se presenta en un concierto en el Estadio Lubriel de Bayamon, en Puerto Rico. Este concierto fue mal organizado por los promotores.Ese mismo día se realizaba en otra parte un concierto gratuito, y la mayoría del público acudió a la otra convocatoria. Los Productores locales insistieron en suspender el concierto, y Hector quería cantar para la gente que había ido a su convocatoria, fuese la cantidad que fuese. Un presentador anunció que los organizadores querían suspender el recital, pero que el señor Hector Lavoe había decidido cantar igual. Subió al escenario y comenzó a cantar, cuando de repente comenzó a llover.Mientras cantaba, los organizadores ordenaron a los sonidistas desconectar los micrófonos y suspender la función. Lastimado por esa humillación, regresó a su habitación , en el noveno piso del Hotel Regency de San Juan, discutió con Puchi, y esa madrugada del Domingo 26 de Junio, se arrojó al vacío. Milagrosamente no murió porque en su caída rebotó en un aire acondicionado. Fue internado en el Centro Médico de Río Piedras.
Sufrió fracturas múltiples y la parálisis de medio cuerpo, lo que le impidió incluso volver a cantar como antes. La familia aceptó la versión de un intento de suicidio por la situación emocional que estaba atravesando. No hubo testigos de cómo se lanzó. Lavoe nunca habló del incidente. Algunas versiones dicen que se arrojó por un disgusto con su esposa Puchi, y otros dicen que Héctor vió en la ventana a su hijo que lo llamaba.Su mayor tormento en esa época, era que a pesar de ser admirado por el mundo, tenía una constante sensación de soledad. Después de ese incidente, Lavoe nunca volvió a ser el mismo. Aún en ese estado, debía cumplir con contratos, cantando con una voz irreconocible, y en silla de ruedas. SUBIR

1989
En el mes de Junio, a un año del incidente, Lavoe hace su primera reaparición en la Tercera Avenida y 156, en el Bronx. Llegó en limousina, con ambas piernas enyesadas, y cantó sentado. Algunos productores lo contrataban para exhibirlo en ese estado, y le pagaban con drogas.En esta etapa autodestructiva se le acercaron algunos personajes a los que Willie Colon llamó “Tiburones de agua sucia”. Héctor vuelve a ser internado.
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1990
Hector tiene 44 años. El público sigue a la espera de la recuperación de Lavoe. Se habla de un gran homenaje de la Fania All Stars en New Jersey.

El 2 de Setiembre se realiza el último concierto de Lavoe con la Fania. Esa triste noche es recordada como “La noche que Lavoe cantó en silencio”.
Celia Cruz cuenta: “ ...hice un show con él en Meadowlands, New Jersey, con la Fania, y por suerte salí del escenario antes que él, sino no podría haber cantado. Al verlo cómo estaba, la gente lloraba desconsoladamente. Fue una experiencia muy amarga”. Willie Colon, que se suponía que iba a participar esa noche , se retiró del show en actitud de protesta, criticando duramente la decisión de incluir a Lavoe en el show, sabiendo que éste último no estaba en condiciones para subir a la tarima esa noche. Héctor avalaba esto. Aún no teniendo voz, él quería tocar para “su gente”. El estadio estaba lleno de público que creía que finalmente Héctor había logrado vencer a la adversidad. Ya habían cantado Cheo Feliciano, Miranda, Quintana, y la última era Celia Cruz, para dar paso después a quien todos esperaban: Hector Lavoe. Quienes trasladaban a Héctor, dejaron el auto en el estacionamiento, y los cien metros hasta los camarines, los cubrió lenta y pesadamente mirando hacia una parte y otra, pero sin fijar sus ojos en un sitio determinado. Puchi iba a su lado. Su rostro denotaba la amargura que lo acompañaba, pero no paraba de sonreir, y hacía grandes esfuerzos por mostrarse alegre. Al escuchar la música que salía desde el estadio, giraba la cabeza y le murmuraba a su esposa Puchi: “Ahí están, ahí están...”. “Sí, amor, ahí están”, respondía ella. Héctor permaneció media hora en el camarín. Puchi salió un instante a pedir ayuda a alguien para vestir a su esposo, quien no podía hacerlo por sí solo, y quería estar vestido igual que sus compañeros. Puchi le pidió a los reporteros que no le preguntaran nada, no porque Héctor no quisiera hablar con ellos, sino porque le era muy difícil responder.
Mientras Celia cantaba, Héctor hizo su ingreso al escenario. La pierna izquierda inmovilizada lo obligaba a estar apoyado en su representante Héctor Maisonave, y en un familiar. Todos sus compañeros del escenario, junto con el público lo recibieron alborozados, pues no lo veían desde hacía años, y pensaban que estaba en condiciones de cantar. Pacheco dio los primeros acordes de “Mi gente”. Le entregó el micrófono a Héctor, y éste, movilizándose con dificultad y sin ayuda de nadie, durante aproximadamente cinco minutos trató, sin lograrlo, de cantar. Balbuceaba cosas que no se entendían por lo cual el ingeniero de sonido bajó al mínimo el sonido del micrófono. Los cantantes sobre el escenario comenzaron a cantar el tema, más con el ánimo de sostener a su compañero, que de continuar con algo que se había convertido en dramático. Pacheco no aguantó más. Tiró el micrófono al piso y se puso a llorar de espaldas al público y de frente a su orquesta. Cheo lloraba también, y trataba de disimularlo sonriendo. Ray Barreto se inclinó sobre sus congas. Roberto Roena quedó paralizado junto a las suyas. Zarzuela dejó la trompeta a un lado y se cubrió la cara con un pañuelo. Puchi calmaba a Héctor tras del escenario, por no haber podido cantar. Esta noche pasó a la historia como “ La noche en que Lavoe cantó en silencio”. SUBIR

1991
Los pocos amigos que ven a Lavoe describen su apariencia lamentable. Vive en un modesto y poco iluminado departamento del Bronx, minado por el alcohol y la cocaína. El S.I.D.A. le ha llenado de manchas la piel.No puede casi hablar. A veces delira, imaginando que habla con Pacheco, o reconociendo que le hizo la vida imposible a Willie Colon : “Willie cargó con mis problemas como si fuese mi hermano”.Su vida transcurre entre el hospital, transfusiones de sangre, escapadas al “punto” ( el sitio donde conseguía drogas), y su desconsuelo por la ausencia de su hijo.
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1992
Hector tiene 46 años. Es contratado por el Club Nocturno Las Vegas en la 205 y Avenida Wadsworth. La euforia y la cantidad de público convocado recuerda los mejores tiempos de Lavoe. En Diciembre, Lavoe ingresa al Hospital Sophie y William Cohen de la calle 106 y Avenida Madison, al pabellón de enfermos de S.I.D.A.
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1993
Hector tiene 47 años. Pasaron cinco años desde su salto al vacío. El 28 de Junio fue transferido en estado crítico al Hospital St. Claire.

El mediodía del 29 de Junio muere Hector Lavoe en el Memorial Hospital.
El 30 de Junio su cuerpo es trasladado a la casa fúnebre.
El 1 de Julio es velado públicamente.
El 2 de Julio su féretro es trasladado a la Iglesia Santa Cecilia. Sus admiradores acompañaron a pie al coche fúnebre, lo que paralizó el tránsito de varias calles de Manhattan.Fue enterrado con altoparlantes sonando su música en el cementerio Saint Raymond de Nueva York.
Siempre mantuvo su sonrisa. Dejó grabadas 257 canciones en 11 discos con la orquesta de Willie Colon, 9 como solista, más las canciones grabadas con Tito Puente y con la “Fania All Stars”.En su homenaje póstumo, habló Willie Colon, quien dijo: “aquel muchacho que aplicó los cantos de Gardel, Ramito y Odilio, agregándole la malicia de Chelo y Maelo. Graduado en la Universidad del refraneo con altos honores, miembro del Gran Círculo de los Soneros, poeta de la calle, maleante honorario, héroe y mártir.Por eso lo bautizaron el cantante de los cantantes”.
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2002
Muere su esposa Nilda “Puchi” Román en New York. Sus familiares deciden , con el apoyo de Willie Colon, llevar sus restos junto a los de Lavoe y su hijo a un cementerio de Ponce, Puerto Rico .
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